La Lepra, también conocida como mal de Hansen se manifiesta con úlceras o manchas en la piel que presentan disminución o pérdida de la sensibilidad. Aunque es una enfermedad totalmente curable, si no es diagnosticada de forma temprana puede producir daños en la piel y los nervios, generando lesiones deformantes e incapacitantes. Ante ello, se insta a acudir a la consulta médica, sobre todo, si en la familia existe antecedente de dicha infección.

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La enfermedad se transmite por el contacto frecuente con una persona enferma sin tratamiento, de ahí la importancia de la detección temprana para recibir el tratamiento oportuno.

Signos y síntomas

Manchas más claras que el color de la piel o rojizas con ausencia de sensibilidad, pérdida de sudoración y de pelos en la zona de la mancha anestésica. Pérdida de cejas, hormigueos (jehýi) en brazos y piernas, ausencia de sensibilidad en brazos y piernas. Nódulos (apeno) en cualquier parte del cuerpo. Ronchas que no curan y no pican. Heridas que no duelen y aparecen frecuentemente en manos y pies.

Si cuenta con cualquiera de estos síntomas, acuda al establecimiento de salud más cercano a su domicilio para ser evaluado.

Todos los servicios de salud de las regiones sanitarias (USF, Centros Salud, Hospitales Distritales, Hospitales Regionales) están preparadas para el diagnóstico y tratamiento de la lepra, así como, hospitales especializados Centro de Especialidades Dermatológicas, Servicio de Dermatología del Hospital Nacional de Itauguá, la Cátedra de Dermatología del Hospital de Clínicas, el Servicio de Dermatología del IPS y el Hospital Mennonita Km 81.

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En el país, se detectaron 1780 casos nuevos de lepra en los últimos 5 años. Solo en el 2019 fueron diagnosticados 348 casos de la enfermedad.

Complicaciones

Las discapacidades consecuentes a la pérdida de sensibilidad por afectación de los nervios periféricos (ojos, brazos y piernas) son las complicaciones más temidas de la Lepra. Se manifiestan por lesiones postraumáticas en manos y pies por la falta de sensibilidad (ampollas, úlceras), alteración de la posición normal de los dedos de manos y pies, inclusive ceguera por los traumas e infecciones frecuentes de los ojos por pérdida de la sensibilidad de la córnea.